Espacio Bolívar: una casa para el arte

ESPACIO BOLIVAR. Se restauró el frente de la fachada de estilo neoclásico

El circuito de Avenida Caseros sumó un nuevo atractivo: una antigua vivienda de principios del siglo XX remodelada para usos mixtos.

Desde que fue remozada como bulevar, en 2006, la avenida Caseros empezó a crecer como circuito gastronómico y cultural, gracias a su cercanía con el Parque Lezama y los museos Mamba y Macba. Ahora, a los restaurantes gourmet Hierbabuena, Caseros, La Popular y Club Social, se acaba de sumar Espacio Bolívar, en la calle del mismo nombre y a metros de la avenida. Bautizado como “multiespacio cultural”, el lugar sorprende desde la entrada: el frente con columnas y galería de una casona de estilo neoclásico, de principios del siglo XX. Y sigue sorprendiendo a medida que se lo recorre, con sus pisos de pinotea, su patio de triple de altura y su cerramiento de hierro precedido por una escalera caracol que impone su protagonismo. Para no hablar de las obras de arte y las fotografías, que parecen haber sido pensadas especialmente para cada rincón.

En verdad, fue justamente al revés. A pedido de su cliente, un coleccionista de arte con un volumen de obra muy importante (que incluye piezas de Víctor Grippo, Alfredo Pryor y Luis Benedit, entre otros), el arquitecto Javier García Gómez, del estudio AVS Design, comenzó la búsqueda de un espacio que pudiera reconvertirse en sala de exposición, atelier de pintura, estudio de fotografía y eventualmente vivienda o residencia para artistas. Y también alquilarse para eventos sociales y empresariales. Así fue como dio con esta casa ubicada en Bolívar al 1717, original de 1912 y con protección patrimonial en la fachada y ciertas limitaciones en cuanto al FOT y la estructura; y decidió anexarle otras dos, una contigua y otra que daba a los fondos. “A partir de ahí se trabajó con la zonificación y las alturas, generando jerarquías entre lo público y lo privado”, explica el arquitecto.

Dado que se trataba de ubicar obras de arte, algunas de gran porte, el manejo de la luz fue fundamental. Se abrieron un patio de triple altura y un prisma en la terraza, que luego se acristalaron con vidrios U glass sostenidos con paneles autoportantes para aprovechar al máximo el ingreso de luz natural. En la contrafachada se agregaron una escalera caracol de hierro forjado y un cerramiento con inspiración art nouveau, que se realizó a partir de un antiguo plano de las carpinterías. En el fondo se armó un patio de recreación con cocina, parrilla, horno del barro, y una antesala con hogar donde también se pueden hacer exposiciones a cielo abierto. “La idea es que una galería no tiene porque ser minimalista ni cerrada y ni estar basada en salas de cuatro paredes. Se trata de explorar distintos recursos”, acota García Gómez, que se especializa en proyectos boutique. Su búsqueda, dice, fue revalorizar la antigua morfología de la casa chorizo, aplicándole arquitectura y volumetrías y jugando con lo viejo y lo nuevo.

En cuanto a los materiales, la fachada se sometió a un proceso de arenado y en los solados se dispusieron mosaicos graníticos restaurados y calcáreos que se mandaron a hacer especialmente para la casa. “El desafío profesional fue tomar una vivienda que estaba muy restringida en sus usos debido a su valor patrimonial y transformala para satisfacer las distintas necesidades del cliente. Algunos ven las limitaciones del código solo como limitaciones -dice el arquitecto- yo las veo como una oportunidad”.

POR GRACIELA BADUEL

Fuente: Arq – Clarín

 

Deja un comentario